¿Es malo tener ansiedad?

La ansiedad es una respuesta fisiológica de alerta ante una amenaza o peligro percibido.

Esta amenaza puede ser real: Me para la policía y voy a más del límite de velocidad.

O también puede ser imaginada: En una reunión social, creo que puedo hacer el ridículo.

Pero sean las situaciones reales o imaginadas, posibles o probables, la respuesta que da el organismo es la misma:

El sistema nervioso autónomo se activa y comienza a producir una serie de cambios para defendernos de esa situación que nuestro cerebro codifica como ” peligrosa “.

Por ejemplo, notamos como el ritmo cardíaco se acelera para mandar más sangre a los miembros inferiores, la respiración se acelera también o se entrecorta, hay sensación de mareo, hormigueo, molestias en el estómago y un sinfín más de síntomas que, son realmente molestos, a veces paralizantes.

Otras veces, son los propios síntomas los que nos asustan de verdad, y no somos tan conscientes de a qué responden.

Pero, ¿ Es malo tener ansiedad?

La respuesta es NO.

La ansiedad es necesaria para la supervivencia del ser humano.

Si no tuvieras nada de ansiedad, ¿estudiarías para ese examen que tienes dentro de 2 meses?

¿Te asegurarías de llegar siempre puntual al trabajo?

¿Terminarías ese informe tan tedioso que te ha pedido tu jefe?

Un grado de ansiedad moderado es bueno, porque nos activa, nos motiva y hace que consigamos cumplir con lo que nos proponemos, sobre todo cuando aquello que tengamos que hacer, no siempre nos apetezca.

También sentimos ansiedad, en situaciones en las que sabemos que vamos a sentir un alto grado de satisfacción. Ej: cuando se acerca la fecha de ese viaje que con tanta ilusión hemos esperado hacer.

O cuando vamos a ver a esa persona especial que tenemos tantas ganas de ver.

¿A que todo ésto te suena?

Lo que pasa es que no consideramos preocupante sentir ansiedad en estas situaciones, puesto que en nuestra cabeza no hay amenaza ni peligro, sino ilusión.

Y ahí viene la cuestión clave a la hora de controlar esa temida emoción:

¿Qué estoy visualizando cuando siento esa ansiedad tan molesta?

¿Qué estoy escuchando?

¿Qué sensaciones está experimentando mi cuerpo?

Intenta cambiar esas imágenes amenazantes por otras que te ayuden a cumplir tu objetivo.

Cambia lo que escuchas ( a menudo es nuestra propia voz diciéndonos frases amenazantes como: ” No lo voy a conseguir ” ” No seré capaz ” por un lenguaje que te ayude.

Respira hondo varias veces.

Haz ejercicios de relajación para disminuir la activación corporal.

Ya verás como poco a poco y a medida que practiques esta técnica, la ansiedad disminuirá.

Pero ¡ No pretendas que se vaya por completo !

Como he apuntado antes, sentir algo de ansiedad hace que nos sintamos más vivos.

Nos enseña a descubrir aquello que es importante para nosotros y, precisamente porque nos importa, nuestro organismo se activa!

Simplemente, es cuestión de aprender a gestionar nuestras emociones.

Artículos recientes

Escriba y pulse enter para buscar