Aceptando el síntoma: La Terapia de Aceptación y Compromiso

La Terapia de Aceptación y Compromiso es un tipo de intervención orientada a la aceptación psicológica de los eventos privados, es decir de los pensamientos, las emociones y las sensaciones sin tratar de evitarlos ni de deshacernos de ellos. De hecho, desde el conductismo se explica que la lucha contra los pensamientos y los sentimientos es contraproducente para deshacernos de ellos a largo plazo.

La Terapia de Aceptación y Compromiso es la más conocida dentro de las denominadas Terapias Contextuales o Terapias de Tercera Generación, siendo, de todas ellas, la que goza de mayor evidencia empírica.

La aceptación se basa principalmente en el compromiso con los valores personales. Por ello no se trata de aceptar cualquier cosa, sino que se trata de aceptar los eventos privados y comprometernos con nuestros valores vitales.

Características y premisas de la Terapia de Aceptación y Compromiso

La Terapia de Aceptación y Compromiso se pronuncia como una sola palabra (ACT) para remarcar la acción de ACTUAR como lo esencial en una orientación centrada en los valores de cada persona.

Aceptación

La Terapia de Aceptación y Compromiso emplea el concepto de Aceptación como la capacidad humana de experimentar de manera consciente el aquí y el ahora, las sensaciones, pensamientos, sentimientos, recuerdos e imágenes que el momento presente conlleva. Sin aferrarnos a estos eventos privados, pues una de las causas del mantenimiento del sufrimiento humano es la forma que tenemos las personas de relacionarnos con nuestros eventos privados.

El Trastorno de Evitación Experiencial

Carmen Luciano define el Trastorno de Evitación Experiencial de la siguiente manera:

“Son muchas las personas que emplean la evitación de lo que les produce malestar de una forma cronificada y generalizada y, consecuentemente, viven una vida muy limitada en tanto que este patrón haya terminado por extender el sufrimiento a muchas facetas de su vida, viven envueltos en él con un coste personal muy elevado en términos de lo que querrían para su vida. En en tales circunstancias cuando hablamos de Trastorno de Evitación Experiencial (TEE)”

En base a esta definición observamos que el esfuerzo realizado por alejarnos de aquello que nos produce dolor y malestar, paradójicamente origina mayor dolor y malestar al limitar nuestra vida. La Terapia de Aceptación y Compromiso aboga por perseguir una vida plena y con sentido a pesar del malestar que podamos sentir durante el camino.

Los valores en la Terapia de Aceptación y Compromiso

En muchas ocasiones los valores del paciente han quedado oscurecidos por una larga batalla contra la ansiedad, la depresión, alcoholismo o estados similares. Aún así el terapeuta tratará de revelar el sentido personal de dirección vital que ha quedado oculto como consecuencia de la evitación.

La Terapia de Aceptación y Compromiso pretende que los valores del paciente se conviertan en una brújula que le orientará a realizar su conducta. Al principio es posible que el camino marcado por dicha brújula resulte doloroso o incómodo, sin embargo al estar en la dirección de lo que valora, ese dolor e incomodidad tendrá un significado valioso. El tratamiento se centra en el cliente y en la vida que él construye y considera valiosa.

La Defusión Cognitiva

La Defusión Cognitiva es un concepto clave en este tipo de terapia ya que nos permite observar los pensamientos, imágenes, recuerdos y otras cogniciones como lo que son, sólo piezas de lenguaje, en oposición a lo que pensamos que son (eventos amenazantes, reglas que tienen que ser obedecidas, verdades objetivas y hechos).

¿Qué tipo de personas pueden beneficiarse de este tipo de Terapia?

La Terapia de Aceptación y Compromiso está especialmente indicada para pacientes o personas que muestran el Trastorno de Evitación Experiencial de un modo crónico y por tanto como un patrón rígido de interacción con el medio privado. Se trata de personas que han aprendido que la evitación es la solución a sus males, limitando por lo tanto su vida. Llevan años luchando con sus eventos privados sin obtener resultado alguno.

En palabras de Carmen Luciano: “La aplicación de ACT es flexible y se adapta a las necesidades del cliente y grupo de clientes. Esto supone que en casos en los que el patrón de evitación es reciente, y no está afectando a las áreas principales del cliente, o en casos en los que la limitación del patrón o el costo de la evitación sean reducidos, la aplicación de ACT no se realizará con la misma intensidad”

¿Qué problemas pueden abordarse desde este tipo de terapia?

La ACT ha mostrado su efectividad en numerosos estudios de caso y ensayos clínicos aleatorizados en una amplia gama de aplicaciones (Ruiz, 2010), que van desde el dolor crónico, las adicciones, el tabaquismo, la depresión, la ansiedad, el trastorno por estrés postraumático, la psicosis, el estrés laboral, hasta el duelo complicado o el afrontamiento de enfermedades como el cáncer.

Referencias: “Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) Un tratamiento conductual orientado a valores.” Kelly G. Wilson – M. Carmen Luciano Soriano

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